Diseño de cartel y vinilo
Diseño de cartel y vinilo
Diseño de cartel y vinilo
Una propuesta gráfica basada en el collage y la provocación visual, que reinterpreta la estética cruda y disruptiva del grupo Trobbing Gristle a través de una carátula de vinilo y un cartel.
Estrategia de acción y desarrollo conceptual
La investigación previa se centró en analizar el imaginario visual de la banda, en el que lo anticomercial, lo agresivo y lo ambiguo son elementos constantes. A partir de estas referencias, el proceso se desarrolló a través de una metodología iterativa: pruebas de composición, ajustes de escala, distorsión de imagen y búsqueda constante de fricción visual.
La composición fue abordada desde el conflicto: utilizando elementos gráficos que no encajan de forma limpia ni armónica, se buscó generar tensión, capas de lectura y una sensación de incomodidad visual deliberada. El resultado es una propuesta visual sucia, áspera, pero totalmente coherente con la identidad sonora y discursiva del grupo.
Concepto del rediseño
El rediseño parte de una reinterpretación crítica del universo visual de Trobbing Gristle, cuya propuesta estética se ha definido históricamente por la provocación, la crudeza visual y la confrontación directa con el espectador. En lugar de buscar una representación decorativa, el objetivo fue construir una imagen incómoda, cargada de significado simbólico, que tradujera en lenguaje gráfico la tensión sonora y emocional que define a la banda.
La elección de imágenes juega un papel central en este planteamiento. El fondo, aparentemente anodino, muestra una zona residencial que en realidad corresponde a un campo de concentración nazi. Esta elección no es arbitraria: responde al interés del grupo por poner en crisis lo socialmente aceptado, y al uso de la ambigüedad como herramienta de impacto visual. La imagen principal, extraída de una fotografía de Larry Clark, refuerza esa lectura. Clark es conocido por retratar la marginalidad juvenil, la violencia y la adicción desde un enfoque frontal y sin filtros, lo que conecta con la crudeza de Trobbing Gristle. Esta imagen fue intervenida digitalmente, fragmentada y recombinada mediante collage, generando una nueva narrativa visual descontextualizada y cargada de fricción simbólica.
A nivel tipográfico, se optó por un uso directo e integrado de los textos dentro de la composición visual. Se empleó Impact, una tipografía de palo seco, condensada y pesada, como titular. Para los elementos secundarios se utilizó Highgate Light, una tipografía más limpia y sobria que permite generar contraste sin suavizar el discurso gráfico.
Toda la propuesta se construye desde una lógica de tensión y desajuste, en la que el ruido visual, la disonancia y el choque semántico sustituyen a la armonía o la jerarquía convencional. En este sentido, el diseño actúa como extensión conceptual de la música de Trobbing Gristle: incómoda, directa, compleja y profundamente política.
Gestión de imágenes
Para reforzar la dimensión crítica y simbólica del proyecto, la selección de imágenes fue clave. La composición parte de un fondo aparentemente neutro (una zona residencial) que, en realidad, corresponde a un campo de concentración nazi. Esta elección busca incomodar al espectador desde la ambigüedad, reflejando las tensiones entre lo visible y lo oculto, lo bello y lo siniestro.
Sobre este fondo se integró una fotografía de Larry Clark, artista conocido por retratar la crudeza de la adolescencia marginal, la violencia y las adicciones. La imagen fue intervenida digitalmente, fragmentada y recombinada en un collage que cuestiona su lectura original. Esta estrategia no busca una ilustración literal del álbum, sino crear un nuevo discurso visual desde la descontextualización y el montaje.
El uso del blanco y negro refuerza la estética documental y cruda, generando un lenguaje visual directo y sin ornamentos, en consonancia con el espíritu gráfico del punk, el DIY y el arte de confrontación.
Piezas gráficas
El desarrollo visual del proyecto se concreta en dos piezas principales: la portada frontal de un vinilo y un cartel promocional. Ambas comparten un mismo lenguaje gráfico basado en el collage digital, la descontextualización de imágenes y el uso expresivo de la tipografía. La carátula del vinilo actúa como elemento central del sistema visual, construida a partir de un fotomontaje que traduce en imagen la tensión y provocación propias de Trobbing Gristle. El cartel, por su parte, funciona como extensión del universo gráfico del álbum, utilizando los mismos códigos formales y narrativos para reforzar su identidad visual en el espacio público. Ambas piezas fueron concebidas para funcionar de forma autónoma pero coherente, con una estética cruda, directa y cargada de intención simbólica.