Fotografía técnica

Fotografía técnica

Fotografía técnica

Proyecto fotográfico académico compuesto por siete series que exploran distintos conceptos a través de diferentes enfoques visuales, utilizando técnicas como poca y mucha profundidad de campo y larga exposición para generar estéticas y narrativas contrastadas.

La consecuencia de las cosas

Con esta serie he querido explorar el concepto de la consecuencia de las cosas, tomando como punto de partida temas como la muerte, la destrucción y el desgaste. Mi principal referencia ha sido Tulsa, de Larry Clark, donde el autor retrata de manera explícita el deterioro causado por las drogas y el efecto irremediable de la adicción. A partir de esa idea de irreversibilidad, lo que se rompe no vuelve a su forma original, lo que muere no puede revivir, construyo la base conceptual de este proyecto.

A nivel técnico, he trabajado con ISO 100, una longitud focal de 55 mm, y valores aproximados de f/5.6 y 1/100 s. Mantener un ISO bajo me ha permitido definir con precisión los detalles presentes en cada imagen, especialmente aquellos relacionados con lo roto, lo erosionado o lo desgastado, ajustando el resto de parámetros según la luz y la escena.

El proceso comenzó como una experimentación: fotografiaba objetos que, sin un significado evidente, me generaban sensaciones de desagrado, intriga o inquietud. Poco a poco, estas imágenes fueron conectándose entre sí hasta formar una narrativa sugerida, abierta a la interpretación del espectador.

A pesar de no haber trabajado antes de forma “profesional” o “académica” en fotografía, la práctica y la experimentación me permitieron alcanzar el resultado técnico y expresivo que buscaba.

Bulla

A menudo caminamos por la calle absortos en nuestro propio rumbo, sin levantar la vista, perdiéndonos las miradas curiosas de quienes se asoman a las ventanas o escenas inesperadas como alguien trabajando suspendido en una fachada.

Con esta serie quise capturar la presencia de las personas en las alturas, ya fuese mientras trabajaban o simplemente asomadas a sus balcones desde la comodidad de sus casas. Buscaba que todas las imágenes compartieran una estética andaluza, con edificios blancos o de tonos cálidos y cielos azules, inspirándome en esa atmósfera cultural. Técnicamente, tomé como referencia el trabajo de Arne Svenson en The Neighbors, manteniendo una mayor distancia respecto a los sujetos para incorporar el contexto y reforzar ese aire andaluz.

Para lograrlo utilicé mucha profundidad de campo (f/22) y un teleobjetivo, lo que me permitió captar claramente a personas situadas a gran distancia. Trabajé con un tiempo de exposición aproximado de 1/25 s y ISO 800, manteniendo el diafragma cerrado durante toda la serie y ajustando el resto de parámetros según la luz de cada escena. Esta técnica hace que todos los elementos aparezcan nítidos y que las distancias se aplanen, generando un efecto casi de “collage”.

El mayor desafío fue encontrar personas en las ventanas o trabajando en altura; finalmente, tuve que provocar algunas de estas situaciones. Además, las variaciones del clima dificultaron conseguir la estética luminosa que buscaba, necesaria para reforzar el carácter de la serie.

Redundancia

Redundancia: repetición de sonidos, palabras o construcciones para expresar una idea que ya ha sido manifestada mediante unidades semejantes.

En esta serie he querido reflejar la despersonalización de las fotografías en las redes sociales. Cuando visitamos lugares conocidos, solemos hacernos las mismas fotos en los mismos puntos que todos, repitiendo patrones visuales que nos convierten en copias unos de otros. En una sociedad cada vez más materialista y clasista, buscamos encajar imitando aquello que vemos, hasta el punto de diluir nuestra propia identidad.

Me inspiré en el trabajo del fotógrafo Antoine d’Agata, quien utiliza velocidades de obturación lentas para generar figuras abstractas y despersonalizadas. Siguiendo esa línea, quise aplicar ese efecto a mi modelo: aunque percibimos que es una persona, no podemos identificar quién es, insinuando que todos nos convertimos en “clones”.

Técnicamente, trabajé con una velocidad lenta de 1/13 s, f/22 e ISO 100, lo que me permitió capturar la estela del movimiento y reforzar la idea de anonimato. También opté por un formato horizontal, imitando la forma en que alguien sin experiencia fotográfica suele tomar imágenes. Además, utilicé encuadres sencillos, en los que el sujeto aparece situado a un lado del elemento principal, de modo que ambos resulten visibles en la composición.

Dependencia

El humo de un cigarro, o incluso de un porro, posee un carácter enigmático: es algo que una persona expulsa tras inhalar aquello que, al mismo tiempo, la destruye y la calma. Se convierte en una relación de poder casi masoquista, en la que nos sometemos a lo que nos domina. A veces incluso embellecemos esos vicios, intentando descifrar la mirada de quienes están atrapados en su consumo e imaginando su vida, su pasado.

El concepto de embellecer los vicios puede apreciarse al retratar a las personas que los practican de forma directa y clara, dejando espacio a la imaginación para que el espectador construya la historia que hay detrás de cada rostro.

Mi mayor referente para esta serie ha sido Diane Arbus (1923–1971). Su obra, centrada especialmente en retratos callejeros, crea un inventario de la condición humana, desnudándola emocionalmente con empatía y sin artificios técnicos, revelando una belleza ajena a los cánones académicos.

Para esta serie decidí trabajar con poca profundidad de campo (f/4.8). Ajusté el resto de parámetros en función de la luz y del entorno en el que realizaba cada retrato. Utilicé un teleobjetivo y me alejé del sujeto, separándolo también del fondo, para lograr que este quedara difuso y dirigir toda la atención hacia la persona retratada.

Disfruté mucho realizando esta serie, pues me permitió hablar con gente muy diversa y abrir la mente. Aunque al principio costaba encontrar personas fumando que no estuvieran con prisa, especialmente al trabajar en Moncloa, finalmente logré reunir suficientes retratos y alcanzar el objetivo que me había propuesto.

Onsra

Es curioso cómo una simple mueca de nuestro peludo basta para sacarnos la mayor sonrisa del día. Aunque no hablen ni podamos comunicarnos literalmente con ellos, somos capaces de conectarnos de otra manera, más allá de lo que cualquiera podría entender; pasan a ser parte de nosotros.

Podemos apreciar el concepto del amor incondicional hacia nuestras mascotas, inmortalizando esos momentos de ternura y risa que nos provocan.

Walter Chandoha ha sido mi mayor referente, ya que logra que una simple foto de un minino se convierta en arte sin perder la esencia natural y espontánea de sus gestos.

Para esta serie he decidido utilizar un ISO alto, en este caso 1600, ya que nos permite aumentar la velocidad para congelar esos movimientos, además de aportar un efecto de ruido muy interesante.

La mayor dificultad de esta serie ha sido conseguir que mi gata permaneciera quieta o que no se asustara con la cámara, ya que es muy activa y resulta complicado mantenerla en un mismo lugar. Aun así, he conseguido el resultado que deseaba.

Pepa la cerda

Un misterio en una feria, una persecución, Peppa Pig… cosas sin ningún tipo de cohesión que representan justamente eso: la locura de unas fiestas, una historia sin sentido que recopilas al día siguiente con tus colegas y que sigue sin tener coherencia alguna.

Esta serie es el resultado de una locura entre amigos, captando ese concepto de forma muy sutil y materializándolo en una historia sin sentido, sin principio ni fin.

Fotógrafos como Robert Capa, Eddie Adams o Gerda Taro son grandes ejemplos del mérito que conlleva capturar un instante preciso cuando las condiciones del entorno no son las más adecuadas, como sucede en una feria durante una persecución.

Para esta serie he decidido utilizar una velocidad alta (aproximadamente 1/500), lo que nos permite capturar el movimiento y congelarlo, logrando así contar la historia de forma clara. Esto también puede evocar esos momentos cinematográficos de acción a cámara lenta.

De todas las series, es la más loca en el sentido de que el concepto no se aprecia a simple vista, pero aun así resulta muy llamativa y enigmática, ya que obliga al espectador a unir los hechos y crear su propia historia.

Fotografia en plató

Para este retrato en estudio utilicé un ISO 100, apertura f/5 y velocidad de obturación 1/125. Estas configuraciones me permitieron lograr una exposición limpia y controlada, manteniendo el enfoque nítido en el sujeto mientras suavizaba ligeramente el fondo. El resultado es un retrato equilibrado y definido, donde la luz resalta las facciones y la expresión del modelo de manera natural.

Descarga el dossier

Si quieres explorar esta serie con calma y apreciar su maquetación, el ritmo visual y cada detalle fotográfico, descarga el dossier completo: en él encontrarás la versión íntegra del proyecto, con todas las imágenes, la secuencia pensada y una presentación cuidada, que te permitirá sumergirte en el concepto, entender la narrativa entre retratos y descubrir aquello que las pantallas no siempre pueden mostrar.